Salvadora Medina Onrubia fue una figura disruptiva, valiente y polifacética de la cultura argentina de principios del siglo XX. Nació en La Plata pero creció en Entre Ríos, donde fue maestra rural. Desde muy joven abrazó la causa anarquista y fue una férrea defensora de su impulsor Simón Radowitzky. Esta militancia la llevó a convertirse en la primera mujer oradora en una manifestación popular.
Con tan solo 16 años desafió las estructuras y mandatos conservadores de su época al decidir ser madre soltera. Esto la posicionó como una referente del feminismo de la época y la ligó en una duradera amistad con Alfonsina Storni, otra luchadora por los derechos de las mujeres.
Su carrera literaria fue vasta y vanguardista. Escribió teatro, Almafuerte, La Solución y Las descentradas, poesía, El misal de mi yoga y La rueca milagrosa, narrativa El libro humilde y doliente y El vaso intacto y otros cuentos y una única novela, Akasha.
Ejerció el periodismo en medios como el diario anarquista La protesta, Fray Mocho y La Nación. Ingresó como colaboradora del mítico diario Crítica. Allí, bajo el seudónimo de Dr. Brea escribió columnas de opinión. En esa redacción conoció a quien sería su compañero de vida, Natalio Botana, fundador del medio. A la muerte de este, se convertiría en la primera mujer en dirigir un diario.
Enfrentó la persecución, la cárcel y el exilio por razones políticas. En 1972, sin poder superar una profunda depresión luego de la muerte de su primer hijo, Salvadora murió en el olvido y la pobreza.
El tiempo reivindicó su obra y su figura revolucionaria. La Biblioteca Nacional conserva en su acervo todas las primeras ediciones de sus trabajos literarios así como el diario que dirigió y aquellos en los que colaboró.