Perteneciente a una ilustre familia de la aristocracia salteña, se doctoró en Jurisprudencia y Leyes por la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires de la que fue profesor de Derecho Romano. Ejerció la cátedra de Historia en el Colegio Nacional Mariano Moreno y en la Facultad de Filosofía y Letras. Fue Ministro de Justicia e Instrucción Pública durante la presidencia de Roque Sáenz Peña. En 1914 abandonó su militancia en el radicalismo para fundar el Partido Demócrata Progresista del que fue candidato a presidente en 1922. Tras el golpe de 1930 fue interventor de la provincia de Córdoba durante un año. A partir de entonces desplegó su labor historiográfica en el revisionismo que acompañó con su adscripción al nacionalismo de raíz católica. Adhirió al peronismo, al que dotó con su libro La reforma Constitucional, sus fundamentos y su estructura de las bases de la Constitución del 49, lo cual le ocasionó la cesantía de todas las cátedras de la universidad tras el golpe de 1955.
Su obra historiográfica marca un hito con Juan Manuel de Rosas. Su vida, su drama, su tiempo (1930), que significó una fuerte reivindicación desde una perspectiva nacionalista de la figura del Restaurador de las Leyes. Con ecuanimidad Ibarguren examina las luces y sombras de un período crítico de la historia argentina constituyéndose en un precursor del revisionismo histórico. Entre sus otros libros se destacan En la penumbra de la Historia Argentina (1932), La inquietud de esta hora. Liberalismo, corporativismo, nacionalismo (1934), Estampas de Argentinos (1935), Las sociedades literarias y la revolución argentina (1937), San Martín íntimo (1950) y su autobiografía La historia que he vivido (1955).