12 de febrero de 1910: nace Enrique Anderson Imbert
El escritor, ensayista, crítico literario y profesor universitario nació en Córdoba el 12 de febrero de 1910.
El escritor, ensayista, crítico literario y profesor universitario nació en Córdoba el 12 de febrero de 1910.
Comenzó su carrera académica influenciado por Pedro Henríquez Ureña y Alejandro Korn, a quienes tuvo como profesores en la Universidad de Buenos Aires, donde se graduó de Profesor y Doctor en Letras. Enseñó en la Universidad Nacional de Cuyo y en la Universidad Nacional de Tucumán y, en paralelo, fue editor de la sección literaria del periódico socialista La Vanguardia. Recibió la beca Guggenheim y una beca de la Universidad de Columbia, reconocimiento internacional que le abrió las puertas para ejercer la docencia en Estados Unidos, tanto en la universidad de Michigan como en Harvard –en la última obtuvo el Master of Arts. En 1967 ingresó en la Academia Americana de Artes y Ciencias y en 1978 fue nombrado miembro de la Academia Argentina de las Letras, de la que fue vicepresidente entre 1980 y 1986.
Anderson Imbert se destacó en varios campos de la escritura. Fue pionero en el estudio y el análisis de la literatura hispanoamericana, cuya evolución contribuyó a sistematizar en su Historia de la literatura hispanoamericana (1961), texto de consulta fundamental para estudiantes y especialistas en la materia. Su producción como crítico literario también fue prolífica y decisiva para el desarrollo de la práctica en América Latina. La crítica literaria contemporánea (1957) desentraña las claves del modernismo; Teoría y técnica del cuento (1979) expone los pilares del realismo mágico; La originalidad de Rubén Darío (1967) y Genio y figura de Sarmiento (1967) iluminan los mecanismos creativos de dos figuras ejemplares de las letras rioplatenses.
Su obra narrativa abarca una amplia gama de géneros, desde el cuento fantástico hasta la novela psicológica. La BNMM cuenta con un ejemplar de Vigilia (1953) –ópera prima que indaga tensiones subjetivas y dilemas existenciales– dedicado “cordialmente” por el autor a su amigo, el escritor César Tiempo. Sus cuentos, caracterizados por combinar lo real, lo extraño y lo fantástico, se internan en territorios oníricos y surrealistas, creando universos personales de gran densidad poética. Las compilaciones El Grimorio (1961), La sandía y otros cuentos (1969), La locura juega al ajedrez (1971)y La botella de Klein (1975) juegan con el lenguaje y la forma en un estilo que desafía las convenciones en busca de nuevas posibilidades narrativas que permitan explorar diferentes dimensiones de la realidad.
En 1967 Alejandra Pizarnik publicó en la revista Sur “Sabios y poetas”, un ensayo dedicado a la antología de relatos breves El gato de Cheshire (1965) de Anderson Imbert. En la página de guarda del volumen –que hoy forma parte de la Sala del Tesoro de la BNMM– Pizarnik cartografía los temas abordados por el autor. Los profusos subrayados y comentarios manuscritos, redactados con tintas de diversos colores, dan cuenta de los distintos estratos de pensamiento que la poeta superponía, lectura tras lectura, para escribir un texto crítico y testimonian el encuentro entre dos escritores argentinos consagrados.