Preservación
Las unidades de información llevan adelante tareas de preservación de los documentos físicos con el objetivo de salvaguardar el patrimonio bibliográfico y documental. Estas pueden abarcar acciones de conservación preventiva, interventiva-curativa e incluso de restauración en la medida de sus posibilidades. También suelen incluir el monitoreo del edificio y de los espacios donde se guardan los documentos en términos de control de plagas, temperatura y humedad, el monitoreo del estado de conservación de los documentos y las pautas previstas para un plan de prevención de riesgos.
La Política de preservación es el documento que conforman las unidades de información para pautar y comunicar los criterios y las acciones que aplican para cada instancia de la preservación de sus colecciones.
La Biblioteca Nacional Mariano Moreno pone a disposición su documento que pauta el modo en que se ejecutan las tareas de preservación de los documentos físicos.
Política de preservación de documentos físicos de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno
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Preguntas frecuentes sobre conservación y restauración del patrimonio documental
La conservación y restauración del patrimonio documental suele generar dudas en quienes no están familiarizados con esta práctica. ¿Qué implica conservar un documento? ¿Cuándo es necesario intervenir? ¿Qué cuidados requiere cada material? Este documento reúne una serie de preguntas que permiten acercarse a este campo y comprender los criterios, acciones y decisiones que orientan el trabajo cotidiano en la preservación del patrimonio. A partir de estos interrogantes, se organiza la información que se presenta a continuación.
La conservación y restauración es una disciplina que combina conocimientos teóricos y técnicos sobre los materiales documentales con sensibilidad y respeto por la historia de cada objeto patrimonial. Su objetivo es preservar el patrimonio, prolongar su vida útil y garantizar que continúe siendo testimonio y fuente de memoria.
Mediante un abordaje integral esta disciplina articula acciones preventivas (conservación preventiva), destinadas a evitar o minimizar el deterioro, e intervenciones directas (conservación interventiva) cuando existen daños, orientadas a estabilizar y a restaurar la funcionalidad de los documentos. En la práctica, comprende el control de las condiciones ambientales, el uso de contenedores y mobiliario adecuados, la correcta manipulación y traslado, así como tareas de limpieza, estabilización y restauración de documentos y encuadernaciones. También incluye la preparación de materiales para su digitalización o exhibición, con el fin de asegurar su preservación a largo plazo, entre otras tareas.
Además de ejemplares en soporte papel se conservan documentos fotográficos, sonoros, audiovisuales y microfilmes que requieren cuidados específicos. En estos casos, las intervenciones se centran principalmente en la estabilización de los materiales, especialmente su limpieza, y en la implementación de buenos sistemas de almacenamiento, más que en reparaciones profundas.
El deterioro es un proceso de cambio que implica transformaciones físicas y/o químicas capaces de alterar las características originales de los materiales patrimoniales. Estos cambios pueden ser visibles o no, ocurrir de forma inmediata o progresiva, y afectar la estabilidad, la funcionalidad y el valor patrimonial. Desde esta perspectiva, la conservación tiene por objetivo gestionar y desacelerar esos procesos de cambio, siempre que no puedan ser eliminados por completo.
Las alteraciones en el patrimonio se explican a partir de los diez agentes de deterioro, que permiten identificar riesgos y planificar medidas de control. Estos son: las fuerzas físicas, el robo y vandalismo, el fuego, el agua, las plagas, los contaminantes, la radiación, la temperatura y humedad relativa incorrectas y la disociación o pérdida de información asociada al objeto. El reconocimiento de estos agentes resulta fundamental para diseñar estrategias eficaces de preservación del patrimonio documental.
El deterioro se aborda desde un enfoque integral de protección del patrimonio, en el que la preservación reúne acciones administrativas, económicas y técnicas destinadas a asegurar su permanencia. En este marco, la conservación preventiva actúa sobre el entorno y las condiciones de uso y almacenamiento para reducir riesgos, sin intervenir directamente en los documentos. Cuando estos ya se encuentran deteriorados, se aplica la conservación interventiva, que comprende acciones de estabilización y, cuando es necesario, de restauración para recuperar su funcionalidad y legibilidad.
Conservación interventiva
Toda intervención directa sobre un documento patrimonial implica una modificación, en mayor o menor medida, de su materialidad. Por ello, esta tarea conlleva una alta responsabilidad y debe contemplar y respetar los siguientes principios:
- Respeto por la integridad material e histórica del ejemplar.
- Documentación y registro del estado del ejemplar y de los tratamientos realizados. Compatibilidad, estabilidad y reversibilidad de los materiales incorporados, que permitan la retratabilidad del documento.
- Funcionalidad y accesibilidad del ejemplar.
Antes de iniciar un tratamiento de conservación y restauración es esencial realizar un diagnóstico del estado del documento y de sus deterioros, acompañado de una correcta documentación, por ejemplo, mediante fichas de registro y/o relevamientos fotográficos. Esta información, junto con el uso que se hace del documento, sus condiciones de almacenamiento y los recursos disponibles, permite determinar una propuesta de intervención fundamentada y respetuosa con el patrimonio.
Los modelos de estudio se utilizan antes de iniciar un tratamiento de conservación y restauración cuando es necesario evaluar, en condiciones controladas, la eficacia, compatibilidad y posibles efectos secundarios de los materiales y metodologías a emplear. Son especialmente pertinentes ante intervenciones complejas, materiales sensibles o situaciones en las que existen dudas sobre la respuesta del documento, ya que permiten anticipar su comportamiento, verificar la factibilidad de las opciones propuestas y minimizar los riesgos de deterioro del patrimonio.
Los tratamientos de intervención comprenden un conjunto de tareas técnicas aplicadas directamente sobre los documentos. En términos generales, incluyen el control de plagas, la remoción de elementos metálicos u otros materiales inestables, la limpieza, el aplanado, la consolidación de soportes debilitados, la reparación del papel y, cuando corresponde, la reparación de encuadernaciones, entre otras. Estas acciones pueden orientarse a la estabilización del material, con el fin de frenar los procesos de deterioro, o bien a la restauración del documento, siempre de acuerdo con los criterios y principios de la conservación y restauración del patrimonio documental.
La estabilización del documento antes y después de su digitalización es fundamental para garantizar tanto la preservación del original como la calidad del registro digital. Previo a la digitalización, permite reducir riesgos durante la manipulación, corregir inestabilidades físicas y evitar daños derivados del proceso de captura. Posteriormente, la estabilización contribuye a asegurar condiciones adecuadas de guarda y uso, ya que la generación de copias digitales no reemplaza la conservación del soporte original, sino que la complementa, prolongando su vida útil y reduciendo la necesidad de nuevas manipulaciones.
La limpieza consiste en la eliminación de materia ajena al documento, como la suciedad, y es una etapa clave en la estabilización del patrimonio documental, además de un tratamiento preliminar habitual previo a intervenciones de restauración más complejas. Se trata de un proceso delicado que requiere una evaluación cuidadosa para evitar deterioros o pérdida de información. En términos generales, se distinguen la limpieza en seco, realizada mediante la remoción física de la suciedad con brochas, gomas (blancas y libres de PVC), esponjas secas u otras herramientas manuales, y la limpieza húmeda, que utiliza de manera controlada agua o soluciones acuosas para disolver o movilizar la suciedad adherida, siempre que los materiales del documento lo permitan.
La limpieza no se limita únicamente al patrimonio documental, sino que también incluye el mobiliario y los espacios donde se almacenan los documentos, ya que forman parte de su entorno de conservación. Para ello se implementan programas de limpieza periódicos que contemplan el abordaje sistemático del mobiliario de guarda –como estanterías y superficies de apoyo– para lo cual se emplean generalmente aspiradoras con sistemas de filtrado adecuados, así como trapos. En este marco, puede realizarse una limpieza superficial in situ de los documentos y, cuando el estado de conservación del ejemplar lo permite, recurrir a equipos de limpieza automatizada, siempre bajo criterios técnicos de conservación.
El papel que presenta roturas, desgarros o faltantes se repara mediante técnicas de consolidación y reintegración que buscan devolver estabilidad al soporte sin alterar su integridad. Estas intervenciones se realizan generalmente con adhesivos reversibles y compatibles, como engrudo de almidón o metilcelulosa, y se llevan a cabo de forma controlada con herramientas específicas, entre ellas pinceles, bisturí, papeles secantes y pesos, que permiten fijar refuerzos, corregir desgarros y asegurar un secado adecuado del material. Por otra parte, los documentos que presentan deformaciones deben aplanarse para lograr su estabilidad y facilitar una correcta manipulación y guarda de los papeles plegados, arrugados o enrollados.
La encuadernación es un oficio tradicional que combina habilidad, precisión y un conocimiento profundo de los materiales. Como técnica, está destinada a unir, organizar y proteger hojas o pliegos de papel u otros materiales para conformar libros, cuadernos u otras publicaciones. Su estructura facilita la manipulación y la lectura, y contribuye de manera decisiva a la durabilidad y conservación del ejemplar; en muchos casos, además, adquiere la categoría de obra de arte por su valor técnico y estético. Su aprendizaje y dominio resultan fundamentales para quienes se dedican a la conservación y restauración, ya que proporcionan las herramientas necesarias para intervenir el patrimonio documental encuadernado de manera efectiva y respetuosa de las técnicas originales.
Conservación preventiva
El almacenamiento del patrimonio se organiza a partir de la implementación de condiciones que garanticen su estabilidad física y su protección a largo plazo. En el marco de la conservación preventiva, esto implica el uso de contenedores adecuados, como cajas de guarda estándar o confeccionadas a medida, así como sistemas de sujeción –por ejemplo, la cinta hilera– que actúan como recursos complementarios para proteger los documentos, facilitar su manipulación, prevenir daños mecánicos y evitar la disociación de elementos sueltos que forman parte del bien. Del mismo modo, se emplea mobiliario acorde a las distintas tipologías patrimoniales, diseñado para sostener correctamente los materiales según su formato, peso y estado de conservación. A su vez, se desarrollan soportes de exhibición y almohadas de consulta, pensados para brindar un apoyo adecuado durante la exposición o el uso, reduciendo tensiones estructurales y riesgos de deterioro.
Algunos agentes de deterioro que afectan al patrimonio documental pueden ser medidos y controlados, como la radiación, los contaminantes ambientales y las condiciones climáticas. En particular, el registro ambiental se centra en la medición de la temperatura y la humedad relativa, ya que estos parámetros resultan determinantes para la estabilidad y preservación a largo plazo de los documentos. El monitoreo periódico de sus valores permite identificar fluctuaciones, anticipar o minimizar procesos de deterioro y fundamentar decisiones en materia de conservación. A lo largo del tiempo, se han empleado distintos equipos de medición con este propósito, reflejando la evolución de las prácticas y tecnologías aplicadas al control ambiental en los espacios de guarda patrimonial.
Es fundamental conocer y aplicar pautas adecuadas para la correcta manipulación y traslado del patrimonio documental, ya que una manipulación inadecuada o descuidada puede generar daños que comprometen la integridad de los documentos. El uso incorrecto, la presión excesiva y los apoyos inadecuados pueden provocar deterioros inmediatos o progresivos difíciles de revertir. En este sentido, si bien la manipulación con manos limpias es generalmente apropiada, el empleo de guantes resulta necesario en casos específicos, como fotografías, materiales con superficies sensibles o documentos de especial valor o fragilidad, y también cumple la función de proteger a la persona que los manipula frente a posibles contaminantes o residuos presentes en los materiales. Por ello, la capacitación y sensibilización de trabajadores y usuarios es clave para promover un manejo responsable y garantizar la preservación del patrimonio a largo plazo.
En la manipulación del patrimonio documental, cuando el uso de guantes resulta necesario, se recomiendan principalmente los guantes de nitrilo sin polvo, ya que ofrecen buena sensibilidad táctil, son químicamente estables y reducen el riesgo de transferencia de contaminantes a los materiales. En cambio, los guantes de látex no se aconsejan, debido a que contienen compuestos que pueden transferirse a las superficies y favorecer reacciones químicas indeseadas, además de degradarse con el tiempo. Los guantes de algodón tampoco resultan adecuados para el manejo de documentos en papel, ya que disminuyen la percepción táctil y pueden engancharse en bordes o desgarros, incrementando el riesgo de daño.
¿Querés saber más?
Te invitamos a ampliar esta información consultando los siguientes recursos:
Videos
- Procesos de preservación y conservación de la colección Bioy Casares Ocampo
- Conferencia en línea: ¿Qué materiales usamos para conservar el patrimonio? parte 1 y parte 2. Desglose:
Publicaciones
Destacan varias notas realizadas por personal del Dpto. de Preservación sobre nuestra labor en conservación y restauración en la revista Códice de la Asociación Encuadernadores Artesanales de la República Argentina (EARA):
- Muzzopappa, V. "Las herramientas de dorado en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno", Códice 32, 2022
- Muzzopappa, V. "Algunas encuadernaciones del Archivo Institucional Histórico de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno", Códice 33, 2024.
- Alianiello, M. "Tras los pasos de un legado. La implementación de estrategias de conservación en la biblioteca de Bioy Casares y Silvina Ocampo", Códice 33, 2024.
- López Alcoba, V. y Gilaberte, V. "La huella de Ercilia Galliussi", Códice 33, 2024.
- López Alcoba, V. "Capacitación sobre encuadernaciones flexibles en pergamino: una técnica histórica al servicio de la conservación contemporánea", Códice 34, 2025.